Asociamos el cráneo de un bebé a una estructura blandita y delicada, y así es, pero además de ello tiene otras particularidades de gran importancia.

El cráneo neonatal, a diferencia del cráneo adulto, tiene líneas bien delimitadas entre los huesos que lo forman (como se aprecian en la foto), estas son las famosas suturas craneales. Donde convergen estas suturas craneales, aparecen también las famosas fontanelas.

Las suturas y las fontanelas craneales son de vital importancia para el desarrollo óptimo del bebé, ya que permiten que tanto el cerebro como los huesos del cráneo, sigan creciendo hasta la edad adulta.

Esta plasticidad craneal, es la que permite que el cráneo se adapte y se comprima al pasar por el canal del parto.

La revisión del cráneo de los recién nacidos es de las partes más importantes durante la visita quiropráctica. Se evalúa la simetría del cráneo, con la finalidad de evitar y detectar posibles distorsiones o asimetrías craneales, denominadas plagiocefalias.

                                  Asimetría de las suturas del craneo de un bebé por plagiocefalia.          Las asimetrías craneales por plaiocefalia provocan asimetrías en el estuche óseo donde se desarrolla el cerebro.

¿Plagiocefalia?

Es el término utilizado para denominar las asimetrías craneales, es decir, cuando una parte del cráneo se encuentra más aplanada o predominante que el resto y coloquialmente se conoce como “cráneo plano o cabeza aplanada”

El origen de esta alteración puede ser muy variada, como:

Asimetrías faciales típicas en niños con plaiocefalia.

  • Un parto intervenido e instrumentalizado, (como el uso de vacuum, fórceps, cesárea…), ya que supondrá un gran estrés para el cráneo del bebé, pudiendo provocar distorsiones craneales.
  • La posición del feto durante el embarazo (cualquier posición mantenida de rotación y presión puede provocarla).
  • Postural, es decir, las posiciones en las que está el bebé en los primeros meses de vida.

Si el bebé pasa mucho tiempo en la hamaca, cuna, carro… se puede magnificar cualquier pequeña distorsión craneal, ya que apoyará siempre la región del cráneo más aplanada pues será lo más cómodo para él, y de esta forma las presiones que recibirá el cráneo serán desiguales.

Si no se corrige esta alteración, implicará un cerebro en desarrollo dentro de un “molde” distorsionado y recibiendo presiones desiguales que se traducirá en alteraciones funcionales como por

 ejemplo: las otitis, tortícolis congénitas, preferencia de un pecho al mamar, alteraciones en el nervio vago (lo cual puede implicar molestias digestivas, cólicos del lactante, gases, estreñimiento…), bebés irritados, asimetrías faciales (un ojo más abierto que otro, una oreja más adelanta que la otra…)

Por lo tanto no es una simple cuestión estética de “cabeza plana”, ya que esta condición puede delimitar el desarrollo del bebé y futuro niño.

¿Qué puedes hacer para ayudar a tu bebé?

  • El porteo ergonómico, es muy buena opción para todos los peques en general, ya que no reciben ningún tipo de presión en el cráneo.
  • Cambios de posiciones, no pasa nada porque el bebé esté tumbado boca arriba, pero no durante todo el día. Procura cogerlo más en brazos y ponerlo boca abajo (tummy time) durante pequeños periodos de tiempo, así no tendrá presiones en la cabecita
  • Cuidado quiropráctico, se llevará a cabo una valoración del cráneo del bebé y si es conveniente su corrección (totalmente indolora), buscando la asimetría craneal para que el sistema nervioso del bebé se desarrolle y funcione lo más próximo al 100%.

En Carrillo Quiropráctica, recomendamos chequear al bebé cuanto antes (a ser posible antes de los 4 meses, ya que será cuando se cerrará la primera fontanela), para poder realizar las correcciones con mayor eficacia, ya que en torno a los 18 meses todas las suturas estarán fusionadas, y muchas de ellas antes de esta fecha, una vez las suturas estén fusionadas se dificultará la corrección craneal.

¡Trae a ajustar a tu bebé!  Te lo agradecerá.